Yo pienso que la cámara de Lola
escudriña el país de la inocencia
y ve sin más afán de trascendencia
que la flor, que la fruta, que la ola.
Su cámara es como una caracola
que guarda, marinera, la cadencia
de la canción que quieras, la frecuencia
de un son jarocho, de una barcarola.
Te hace asomar al aire transparente
del planeta en su estado primerizo
en donde todo es claro e inocente,
y te pone en el ángulo preciso
para mirar la vida de la gente
o para fisgonear el Paraíso.
Pedro Miguel
Ciudad de México, 2010